Nacido en 1905, el Giro de Lombardía es una carrera que ha sabido atravesar el tiempo, convirtiéndose en uno de los monumentos clásicos más queridos del ciclismo mundial. Pero es en 1919 que su destino se entrelaza con el de Ghisallo: por primera vez el camino afronta el paso, a lo largo de aquella calle ya conocida a finales del siglo XIX, destinada a convertirse en uno de los lugares símbolos de este deporte.
A partir de 1923, con el ascenso desde la vertiente de Bellagio, más larga y exigente, nace el mito de la subida del Ghisallo. Desde entonces, ese paso es mucho más que una subida: es el lugar de la fatiga y la esperanza, de la espera y la gloria, donde generaciones de campeones han escrito páginas inolvidables de la historia del ciclismo.
Esta exposición, realizada con una selección de fotografías procedentes del archivo histórico del Museo del Ciclismo Madonna del Ghisallo, invita al visitante a revivir esos momentos a través de imágenes que cuentan sobre hombres, empresas y paisajes. Cada toma es un testimonio de una carrera que, desde hace más de un siglo, sigue emocionando y renovando su vínculo con el territorio y con Ghisallo.

